Lo que empezó en 1993 como una actuación sobre una superficie de 62 hectáreas, una inversión de 780 millones de euros y una duración de 11 años, es hoy un proyecto considerablemente mayor tanto en extensión como en presupuesto, que afecta de lleno al barrio de Las Tablas y que modificará sustancialmente parte de su fisonomía.
Inquietudes razonables
¿Cómo afectará MNN a los vecinos de Las Tablas? ¿Hay que preocuparse? Desde Livin' Las Tablas vemos con inquietud algunas cuestiones.
Nos preocupa la desaparición de la actual Estación de Cercanías de Fuencarral en su ubicación actual y su reemplazo por una estación a construir precisamente en la zona más próxima a los nuevos residenciales de MNN, tanto del ámbito Las Tablas Oeste como de Malmea/San Roque/Tres Olivos. Una nueva estación que objetivamente priorizará la proximidad de los nuevos vecinos de MNN en estas zonas y penalizará en accesibilidad a buena parte de los usuarios actuales. Conviene recordar que en el proyecto estaban incluidas dos estaciones de cercanías para Fuencarral (Fuencarral Norte y Fuencarral Sur), algo que finalmente no parece vaya a cumplirse y una de ellas, la actual, será previsiblemente demolida.
Nos preocupa la ligereza institucional con que se ha condenado a la desaparición un edificio emblemático del siglo XIX como el que albergaba el Museo Zapadores de la calle Antonio Cabezón (que debería, en nuestra opinión, haber sido catalogado como Bien de Interés Cultural por su valor histórico y arquitectónico, tal y como ha sucedido con el edificio Clesa a escasos kilómetros de distancia). En su lugar, se construirán parte de las instalaciones de la nueva Estación de Cercanías de Fuencarral, en sustitución de la actual.
Nos preocupa la incorporación al barrio de varios puentes para tráfico rodado que salven la infraestructura ferroviaria entre Fuencarral y Las Tablas, algo que posiblemente acabará convirtiendo Las Tablas en una zona de paso para vehículos con origen/destino distinto al barrio, aumentando las intensidades de tráfico locales y complicando aún más la circulación en las principales vías de entrada y salida de Las Tablas, en especial en hora punta.
Nos preocupa que desde las instituciones públicas ya se hable del ámbito Las Tablas Oeste como "nuevo barrio" con planeamiento sostenible, desplazando al resto de Las Tablas problemas como contaminación, aparcamiento en superficie y circulación de vehículos privados. El futuro de Las Tablas podría perfilarse como el de un barrio mixto de dos velocidades.
Nos preocupa no sólo la pérdida de un ecosistema único en el barrio como el de la zona semiforestal de Castillo de Candanchú (para ser sustituido por plantación de especies de bajo porte), sino la ausencia de actuaciones efectivas sobre la única zona del barrio que podría compensarlo, en la "montaña de Las Tablas", junto a la calle Portomarín.
Nos preocupa el consenso acrítico de medios de comunicación y partidos políticos sobre las bondades del proyecto, sustrayendo a la opinión pública los aspectos menos positivos. Conviene recordar la recurrente falta de presencia de posturas críticas tanto de gobierno como de oposición en el Pleno de Fuencarral-El Pardo.
Nos preocupa la incidencia que varios años continuados de obras tendrán en el día a día de los vecinos de Las Tablas, con las inevitables molestias y los potenciales riesgos para la salud que este tipo de macro proyectos supone (polvo, ruido, alergias...)
Nos preocupa que el ingente movimiento de tierras previsto en el barrio (320.000 metros cúbicos para formación de terraplenes y 125.000 m3 de excavaciones en desmonte) suponga el desplazamiento de sus nichos ecológicos de la población de artrópodos, insectos, roedores y otros animales que actualmente habitan las zonas afectadas. ¿Dónde acabarán todas estas especies a la fuga?
Nos preocupa la llegada de miles de vecinos nuevos a un barrio que históricamente ha sido incapaz de encontrar, a través de sus representantes políticos y sociales, las dotaciones públicas imprescindibles que sus vecinos reclaman desde la creación del barrio a comienzos de siglo.
Nos preocupa la consideración de que uno de los principales beneficios de MNN para los vecinos de Las Tablas sea un generalizado aumento en el valor de las viviendas, obviando que muchos de sus actuales residentes lo son en régimen de arrendamiento y que Las Tablas ya es de largo uno de los barrios de Madrid donde tanto el valor de las viviendas como el precio de los alquileres se encuentra ampliamente por encima de la media.
Nos preocupa que desde las instituciones se haya delegado en la misma entidad privada que acomete el proyecto la comunicación con los vecinos sobre las características del proyecto, auspiciada por algunos actores sociales locales con intereses irreconocibles. Obviamente MNN es una promotora privada con el legítimo propósito de obtener beneficios económicos de sus operaciones urbanísticas, pero en absoluto puede convertirse en el referente informativo sobre las características de su producto de cara a la opinión de los vecinos.
Nos preocupa la acumulación de lobbies empresariales en un barrio ya de por sí bien surtido y en el que, aunque los intereses comunes de los vecinos a veces van de la mano, cuando entran en conflicto el resultado suele ser previsible.
Nos preocupa, en fin, la falta de mecanismos colectivos de defensa de los vecinos de Las Tablas ante posibles carencias o disfunciones del actual proyecto MNN. Un proyecto del que, en la última Encuesta Grado de Satisfacción Las Tablas 2024 realizada por este medio, el 74,5 % de los encuestados aseguraba estar mal informado y menos de la mitad (41,2%) consideraba que beneficiaría al barrio.
Y es que Las Tablas sigue siendo, en nuestra opinión, un barrio sin verdadera conciencia de serlo, y eso es algo que, de puertas afuera, se sabe y se utiliza. Conviene revertirlo. /




































