LA LETRA DE CORTE, UN SORTEO INJUSTO
19/01/2016
Por LivinLasTablas
Se acaba de abrir el plazo para presentación de solicitudes de admisión de nuevos alumnos en colegios públicos y concertados de Las Tablas y muchos padres no saben la que se les viene encima. El número de plazas ofertadas sigue siendo, un año más, inferior a la demanda prevista y muchos niños se quedarán fuera del colegio elegido por sus padres.
Exceptuando a los alumnos solicitantes que ya tengan hermanos en el Centro Escolar (que entrarán sin mayores problemas) y algunos casos excepcionales a los que se otorga una puntuación adicional, lo normal es que la mayoría de los demandantes de plaza obtengan la misma puntuación, por lo que les tocará desempatar mediante un sorteo ante el correspondiente Consejo Escolar que hace las veces de notario. En ese sorteo se aplicará el sistema de Letra de Corte.
¿Que qué es eso de la Letra de Corte? Bueno, no es un sistema difícil de explicar: se extraen dos letras del "bombo" (por ejemplo, GA) y son admitidos los niños cuyo primer apellido coincida o venga a continuación de esas letras hasta completar el cupo de plazas ofertadas. Para este ejemplo irían entrando sucesivamente GARCÍA, GÓMEZ, HERNANDO, JIMÉNEZ, LÓPEZ... y así hasta el final. Con el resultado del ejemplo, un niño con el apellido FERNÁNDEZ lo tendría francamente difícil.
Siendo aleatorio parece razonable, ¿verdad? Pues va a ser que no. Si en algún momento participas de un sorteo por el sistema de Letra de Corte probablemente estarás siendo objeto sin saberlo de una estafa estadística.
Si sale cara gano yo, si sale cruz pierdes tú
En Estadística este tipo de metodología de sorteo se denomina “NO EQUIPROBABLE”, es decir, los candidatos que participan en el sorteo, según el primer apellido que tengan, no disponen de las mismas probabilidades de resultar admitidos.
Pongamos un ejemplo extremo: imaginemos que se oferta sólo 1 plaza de escolarización y pugnan 2 niños por ella. Uno se apellida RODRÍGUEZ y el otro SÁNCHEZ. Así que toca sortear la plaza.
Si realizamos el sorteo por el sistema de Letra de Corte al niño con apellido "Rodríguez" le sirve cualquier letra que salga del bombo para ser seleccionado (menos la "S"), mientras que "Sánchez" sólo entraría si saliera la "S". Es decir, sobre las 27 letras del abecedario, uno de los alumnos dispone de 26 de 27 probabilidades de resultar elegido mientras que el otro tan sólo dispone de 1 de 27.
Un poco injusto, ¿no?
Alguien podrá decir que en los sorteos para la admisión de alumnos en colegios de Las Tablas no se extrae sólo una letra sino dos, y que eso minimiza la desigualdad. Desgraciadamente no es así, para lo único que sirve la extracción de 2 letras es para que no haya solicitantes que tengan CERO posibilidades de ser elegidos, como ocurriría en el ejemplo propuesto si los apellidos de los niños fueran RODRÍGUEZ y RUBIO.
Pues bien, por increíble que parezca, este es el sistema que se utiliza en los colegios públicos y concertados de Madrid (y, por supuesto, en Las Tablas) para seleccionar a los niños admitidos cuando se producen empates en el resto de baremos de puntuación. Se lleva utilizando desde que el barrio es barrio y hasta ahora nadie ha abierto la boca para quejarse.
19/01/2016
Por LivinLasTablas
Se acaba de abrir el plazo para presentación de solicitudes de admisión de nuevos alumnos en colegios públicos y concertados de Las Tablas y muchos padres no saben la que se les viene encima. El número de plazas ofertadas sigue siendo, un año más, inferior a la demanda prevista y muchos niños se quedarán fuera del colegio elegido por sus padres.
Exceptuando a los alumnos solicitantes que ya tengan hermanos en el Centro Escolar (que entrarán sin mayores problemas) y algunos casos excepcionales a los que se otorga una puntuación adicional, lo normal es que la mayoría de los demandantes de plaza obtengan la misma puntuación, por lo que les tocará desempatar mediante un sorteo ante el correspondiente Consejo Escolar que hace las veces de notario. En ese sorteo se aplicará el sistema de Letra de Corte.
¿Que qué es eso de la Letra de Corte? Bueno, no es un sistema difícil de explicar: se extraen dos letras del "bombo" (por ejemplo, GA) y son admitidos los niños cuyo primer apellido coincida o venga a continuación de esas letras hasta completar el cupo de plazas ofertadas. Para este ejemplo irían entrando sucesivamente GARCÍA, GÓMEZ, HERNANDO, JIMÉNEZ, LÓPEZ... y así hasta el final. Con el resultado del ejemplo, un niño con el apellido FERNÁNDEZ lo tendría francamente difícil.
Siendo aleatorio parece razonable, ¿verdad? Pues va a ser que no. Si en algún momento participas de un sorteo por el sistema de Letra de Corte probablemente estarás siendo objeto sin saberlo de una estafa estadística.
Si sale cara gano yo, si sale cruz pierdes tú
En Estadística este tipo de metodología de sorteo se denomina “NO EQUIPROBABLE”, es decir, los candidatos que participan en el sorteo, según el primer apellido que tengan, no disponen de las mismas probabilidades de resultar admitidos.
Pongamos un ejemplo extremo: imaginemos que se oferta sólo 1 plaza de escolarización y pugnan 2 niños por ella. Uno se apellida RODRÍGUEZ y el otro SÁNCHEZ. Así que toca sortear la plaza.
Si realizamos el sorteo por el sistema de Letra de Corte al niño con apellido "Rodríguez" le sirve cualquier letra que salga del bombo para ser seleccionado (menos la "S"), mientras que "Sánchez" sólo entraría si saliera la "S". Es decir, sobre las 27 letras del abecedario, uno de los alumnos dispone de 26 de 27 probabilidades de resultar elegido mientras que el otro tan sólo dispone de 1 de 27.
Un poco injusto, ¿no?
Alguien podrá decir que en los sorteos para la admisión de alumnos en colegios de Las Tablas no se extrae sólo una letra sino dos, y que eso minimiza la desigualdad. Desgraciadamente no es así, para lo único que sirve la extracción de 2 letras es para que no haya solicitantes que tengan CERO posibilidades de ser elegidos, como ocurriría en el ejemplo propuesto si los apellidos de los niños fueran RODRÍGUEZ y RUBIO.
Pues bien, por increíble que parezca, este es el sistema que se utiliza en los colegios públicos y concertados de Madrid (y, por supuesto, en Las Tablas) para seleccionar a los niños admitidos cuando se producen empates en el resto de baremos de puntuación. Se lleva utilizando desde que el barrio es barrio y hasta ahora nadie ha abierto la boca para quejarse.


























